domingo, 9 de marzo de 2008

Ejercicio, grasa y pulsómetros

A todos los que hacemos deporte habitualmente nos ocurre que hay épocas en los que perdemos un poco la forma y cogemos algo de peso, ya sea por una lesión, por unas vacaciones o por otros muchos motivos.

Cuando estas situaciones se solventan, llega el momento de recuperar lo perdido, lo que incluye volver a tener el mismo fondo físico que antes y eliminar las grasas adicionales que hayamos podido ganar. Y en este punto estoy yo ahora mismo.

Investigando un poco en Internet descubrí que para conseguir tal fin, no es una gran idea hacer ejercicio como un loco. Yo ya sabía que hacer deporte a alta intensidad puede ser perjudicial a nivel muscular y articular; sin embargo, para mejorar la capacidad aeróbica y perder peso siempre pensé que lo más adecuado era exprimirse lo más posible. Nada más alejado de la realidad.

Cuando hacemos ejercicio aeróbico (correr, nadar, bici, elíptica, etc.) el cuerpo utiliza diversas fuentes de energía, fundamentalmente carbohidratos, glucógeno y grasas. En función de la intensidad del mismo, el porcentaje en el que se usan unas y otras varía. Si lo que queremos en quemar grasas, la mejor manera es usarlas como “combustible” mayoritario en nuestra actividad. Y para esto debemos mantener una intensidad media del ejercicio.

¿Como saber la intensidad de nuestro ejercicio? La clave de todo son las pulsaciones. Vamos a ver cómo calcular el márgen de trabajo más idóneo para nuestros propósitos según la fórmula de Karvonen, la más indicada para ser aplicada a personas deportistas:
  1. Restamos de 220 nuestra edad. En mi caso, obtengo 191 (220 - 29).
  2. Restamos del valor obtenido nuestras pulsaciones en reposo. Yo suelo tener 60 pulsaciones por minuto, con lo que obtengo 131 (191 - 60).
  3. Calculamos el 65% y el 75% del valor anterior. Con mis datos obtengo 85,15 (131 x 0.65) y 98,25 (131 x 0.75).
  4. Sumamos nuestras pulsaciones en reposo a los valores anteriores obteniendo los límites que buscabamos. En mi caso, 145,15 (60 + 85,15) y 158,25 (60 + 98,25).
Así las cosas, es necesario usar un pulsómetro que nos permita llevar el ritmo adecuado para mantenernos en los márgenes calculados (yo tengo el Polar F4 y estoy muy contento con él). Así evitaremos las lesiones y la fatiga diaria que produce el sobreentrenamiento, mejoraremos la capacidad aeróbica y perderemos peso.

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