Para confirmarlo, decidí migrar también el ordenador que utiliza únicamente mi madre (que a día de hoy, tiene 72 años) y estudiar sus reacciones.
El proceso me llevó un par de mañanas en las que tuve que salvar los datos del equipo viejo, eliminar Windows XP instalando Ubuntu Linux 8.04, volver a copiar sus datos a su carpeta personal, dejarle una apariencia un poco más atractiva de la que Ubuntu trae por defecto e instalar los paquetes, programas y plugins más habituales (Flash, Java, etc.).
Lo primero que echó en falta una vez comenzó a usar el ordenador fueron los juegos de Windows: el solitario Spider, el buscaminas, y los juegos de cartas Red de corazones y Carta Blanca. A pesar de que encontré algún clon para Linux, preferí instalarle las versiones originales utilizando Wine. Evidentemente no notó ninguna diferencia.
Mas tarde tuvo que hacer un pequeño escrito y, sin niguna ayuda, lo redactó correctamente con OpenOffice. Cuando fue a imprimirlo, incluso se atrevió a conectar por el USB la impresora a la espera de una configuración automática que desgraciadamente no se completó, así que tuve que instalarle el driver de su HP 1018 a través de la consola. Único punto negro del experimento (aunque ella tampoco habría sabido instalar el driver en XP y yo habría tardado más en solucionarle el problema).
OpenOffice no le importó correctamente algunos documentos hechos con Office 2007 y Firefox 3 se le colgço un par de veces, ambas por el plugin de Flash. Siguiendo con sus propias palabras, “dos problemas menores”.
A continuación, las conclusiones de mi propìa madre tras 4 meses de uso:
- Alucina con la velocidad con la que Linux mueve el entorno gráfico. Según ella, las aplicaciones se abren “100 veces más deprisa” que con XP.
- Ha investigado todos los juegos disponibles por defecto con Ubuntu y está encantada con la mayoría de ellos.
- Yo también estoy encantado por el hecho de que se han acabado los problemas que tenía que solventarle a mi madre cuando usaba Windows: “esto no arranca”, “esto da un error”, “esto ha dejado de funcionar”, etc.
- Mi madre usa intensamente Internet (por ejemplo, accede a su banco todos los días) por lo que yo estoy más tranquilo ahora: sé que no va a tener ningún software malicioso en su equipo que le robe contraseñas o algo por el estilo.
- Por fin se acabó darla soporte técnico permanente ante las miles de preguntas que hace en Windows el software instalado en el sistema (solicitud de actualizaciones, registros, etc.).
- Si yo me tengo que ausentar de casa, sé que su equipo no se va a degradar, es decir, va a seguir funcionando al 100% de rendimiento. Un escenario muy diferente de lo que le ocurría cuando usaba Windows.
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