Aunque en ciudades grandes como Madrid, lo común hoy en día es que la mayor parte de personas que leen en el metro lo hagan por medio de un libro electrónico, en una ciudad pequeña como León, todavía hay muchas personas no están acostumbradas a ver lectores electrónicos. Así que ya veo normal que, cuando me ven con mi Kindle, me pregunten, primero, para que vale el aparato y, segundo, qué ventajas y desventajas tiene.
Me apasiona la tecnología, creo que nos ayuda a hacer de este un mundo mejor. Por eso solo les explico las primeras, contándoles que, generalmente, el peso del dispositivo es menor que el de su correspondiente versión escrita, que no hace falta hacer fuerza para que se mantenga abierto en la página en la que estamos leyendo, que la batería dura semanas, que no cansa a la vista, que el viento no mueve las hojas y que se pueden llevar varios libros en el mismo lector si eres de los que gusta leer libros en paralelo.
Pero que, sobretodo, te ayuda a volver al buen hábito de leer. Yo, hasta comprar el Kindle, no encontraba momento para sentarme con un libro. Acudía a la biblioteca para sacar aquellas obras que me interesaban pero muchas se me quedaban a medias o sin empezar para el día en que tocaba devolverlas. Ahora podría decir que leer se ha convertido en algo habitual de mi día a día y no sabría indicar muy bien dónde radica el motivo.
Y lo mejor es que no es algo que me haya ocurrido a mi solo. La gente cercana que ya tiene lector electrónico tiene la misma sensación. La conclusión es que es una gran compra y que, si estás dudando en adquirir uno, mi consejo es que lo hagas cuanto antes, porque seguro que, como yo, volverás a leer.
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